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Inicio MACAM Autores del MACAM Segundo Gutiérrez Domínguez

Segundo Gutiérrez Domínguez

Segundo GutiérrezSegundo Gutiérrez Domínguez. Escultor nacido en Breto de la Ribera (Zamora) en 1932. Sacerdote Claretiano, estudió Humanidades y Arte en Santa Cruz de Tenerife, Caracas, Roma, París y Córdoba, donde desde 1970 tiene su residencia y su taller de escultura. A los 15 años decidió que sería sacerdote y, cuando ya había cumplido los 35, un hijo de Julio Romero de Torres le animó a dedicarse a la escultura.

"Mi padre era carpintero y, aunque murió muy joven, yo aprendí a moldear la madera con él. Hacía pequeñas tablas de lavar para aprender y las prensas de madera para los quesos en las que, con una navajita, me entretenía haciendo dibujos", recuerda Segundo Gutiérrez. Los escalones de esas tablas de madera han marcado tanto al artista que cubren el cuerpo de muchas de sus obras.

Estuvo destinado cinco años como misionero en Caracas, donde quedó gran parte de sus obras. Su padre era carpintero de los pueblos circunvecinos a Benavente y desde niño se inclinó por las artes. Ha exhibido sus obras en Bélgica, España, Francia, Italia, Filipinas, Estados Unidos, Panamá y Venezuela. Ha realizado más de 250 exposiciones, dos de ellas en Sala Aires. Posee obra en colecciones y museos de una cuarentena de países del mundo de los cinco continentes.

Después de pasar por misiones en Venezuela y Filipinas, se instaló en Córdoba y, salvo excepciones, desde entonces ha cambiado el púlpito por el cincel. El artista, familiarizado con árboles de la selva sudamericana, suele comentar que "cuando estaba en las misiones en Venezuela podía conseguir la madera barata y, además, algunas monjas que me conocían me guardaban árboles". Ha equipado unas 30 iglesias o capillas con las imágenes que han salido de sus manos. Incluso un pequeño oratorio en los palacios de los religiosos en el Vaticano ha sido decorado con obras suyas. "Yo soy un escultor religioso, aunque eso no significa que tenga que hacer cristos y vírgenes. Mis figuras llevan algo dentro de cariño, amor y esperanza", asegura el artista que no se amedrenta ante troncos de hasta siete metros como el que utilizó para hacer una obra que está actualmente en Manila (Filipinas). "Ahora me dedico sólo a mis esculturas, creo que ellas predican mejor que yo. He sido superior muchos años y la madera obedece mejor que los frailes y las monjas", suele bromear.
 

 

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